El principio de todo

¡Hola, hola!

Tengo ganas de hacer algo nuevo y atreverme a proyectar mi propia luz, esta es la razón fundamental de la apertura de este blog, que espero se convierta en voz de todo el que quiera expresarse.

Hace años inicié un blog y lo dejé perder, luego cuando estuve en la universidad quería narrar las peripecias de esos  días como “pino”, pero entre el vaivén de la rutina universitaria y mi nuevo empleo perdí las ganas de iniciarlo. Ahora, casi un año después de graduarme, encuentro a un grupo de profesionales inigualables que me muestran mil caras de esto que llamamos vida. Durante unos meses disfruté de sus sonrisas, sus opiniones, anécdotas y de todo el valor que tienen como seres humanos; mujeres independientes y líderes innatas.

Esto va por ellas, juro que iluminarían hasta al más perdido de los artistas. Mis fieras, en especial para nuestro “Periquito de amor”, quien con su blog, inspiró cada rincón de mi alma. (Pueden ver su blog ingresando en http://nadiaalejandra.blogspot.com). Sin desperdicios. También va para la persona por la quien he suspirado siempre, la que puede lograr que le escriba a cualquier sentimiento y que me ha enseñado las lecciones más poderosas de mi vida, para mi eterno amor.

Este es mi baúl, el lugar en donde voy guardando un centenar de cosas de todo tipo, historias que atesoro o que simplemente no logran salirse de mí. No hay tema específico, escribo sobre lo que pienso y que, por causas de esta vida y sus circunstancias, no puedo expresar en el momento deseado. Escribo sobre lo que otros me cuentan o me quisieran contar, sobre lo que me entero y lo que intentan ocultarme.

Soy secretaria de aquellas voces que guardamos en nuestro interior y que son, por mucho, más guerreras, más valientes y más decisivas.

Imagen

Anuncios
Publicado en La vida misma | 5 comentarios

Entre Sergio Vargas y rolos

Después del miércoles -tan miércoles- que tuve, llego a casa dispuestísima a lavarme el pelo, hacerme rolos y secarme. No importándome la hora en que termine e importándome menos que mañana debo estar en pie a las 7:00 a. m. Eso solo lo hace el hecho de que estoy a ley de horas para cumplir años. Hoy me siento la mujer maravilla, quiero hacer de todo con el poco tiempo que me queda y, encima, estar regia mañana cuando ese solazo de Madrid me recuerde el sueño que tendré todo el santo día.

Un mix de las mejores canciones de Sergio Vargas me mantienen activa, anhelando una verde bien fría y un moreno de 6 pies (metro ochenta) que me de par de vueltas en una pista de baile. A veces se me olvida lo dominicana que soy, lo latina que puedo ser y… lo mal que canto.

¡Qué carajo! Es mi cumpleaños, hoy quiero permitirme de todo. Estoy lejos de mi familia y mis amigos queridos, es la primera vez que eso pasa y aunque siento una nostalgia loca también me emociona descubrir cómo me harán sentir  esas personas tan chulas que he conocido aquí.

Mis ánimos están por los cielos, después de acordarme de todo lo lindo que me ha pasado y de acordarme de que hace unos días estaba llorosa, triste y desesperada. No se acaba el mundo, solo cumplo un año más de vida. Bueno, en MI mundo hay un bonche gigantesco porque soy tan bendecida con gente leal y hermosa, con el hecho de poder elegir y tener lo que quiero. Con las oportunidades y las puertas que se cierran frente a mí porque desde que las abandono encuentro un montón de ellas abiertas. Con las personas que se fueron de mi vida en el mejor momento, porque ya no tengo esa venda en los ojos. Mejor, ahora cierro -con todo el respeto que merecen-, sus capítulos en mi vida. Menos siempre será más (eso siempre digo y más gente hermosa conozco).

Todavía tengo tiempo de cometer par de errores, intentar, pensar y decidirme. Echar pa’trás, en caso de, o entregarme y soltar todo en ‘banda’.

Mientras el pelo sigue su ruta hacia las vías del secado, voy a subirle volumen a este rico merenguito del talentoso dominicano Sergio Vargas, que dice:

♪♫ Ni tú, ni yo les dejaremos ofendernos, ni tú, ni yo somos culpables de querernos. Ni tú, ni yo podemos ya vivir sin vernos, aunque este amor pueda llevarnos al infierno. ♪♫

Fuímono…

Sergio Vargas

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

A propósito de no tener ganas

flor-marchita1

Esta vida tiene tanto que tomar y dejar, que a veces se nos van de la mano los mejores instantes. A la fuerza, los años me han ido dejando un sin sabor, un amargo, unas ganas de nada y un vacío irreprimible. Quiero intentar mucho pero, para ser honesta, lo que realmente quiero es que valga la pena.

Detesto la inconstancia de los demás, el miedo a decir las cosas como son, la manera en que no quieren hacerte sentir mal pero terminan haciéndote sentir peor por no decir nada, por maquillar las situaciones y los sentimientos. Y sí, este escrito tiene nombre específico.

Se pierde tanto no haciendo las cosas como quieres, no aprovechando cada situación y, sobretodo, no apoderándote de nada. Hay momentos de disturbios y de confusiones, de no saber qué hacer, por donde ir, qué elegir o lo que provoca más ansiedad, a quién elegir. Mientras ese nudo en tu estómago se vaya deshaciendo debes hacerte el idiota y disfrutar, no pierdas tiempo ni se lo hagas perder a los demás; porque mientras te decides hay una persona ansiosa y triste, esperando tu accionar.

No tengo ganas de apostar, de intentarlo o de dar lo mejor de mí. No tengo ganas de asomarme a la ventana para esperar tu regreso, se me han ido las ganas de apretar el celular a mi corazón cada vez que timbra, soñando muy esperanzada con que seas tú quien haya marcado. Me olvidé de sentir compasión y de anhelar tus besos. Ese cosquilleo en mi interior ha ido disminuyendo y creo fielmente que cuando por fin desaparezca, no quedará ni rastros del ayer. Habré olvidado tu olor, la loca necesidad de abrazarte cuando te me acercas, de planificar un mundo contigo y discutir si hacerlo realidad o no. Habré olvidado tu calor, tu sonrisa y lo que amo en ti.  Mis necesidades habrán cambiado y no existirá nada que me puedas brindar o que yo quiera recibir de ti.

Mientras eso pasa, aún te espero, te extraño y te necesito.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Ay… El amor VII

Luego de meses súper complicados e intensos escribiendo sobre mil cosas que no me interesan del todo, sin nada de ánimos para escribir y mi musa tomando ‘sex on the beach’ en Punta Cana, por fin logré organizar mi final ¡yeiiii! Esta es la última parte de 7 entradas que relatan una historia corta pero sabrosa. Ahí les va 🙂

***

Sentada en sus piernas sentía más de lo que debería. De vez en cuando hundía su nariz en mi cuello y rozaba sus labios en el inicio de mi espalda. Llevaba una blusa de tirantes, un suéter a juego y mis pantalones cortos playeros. Mi pelo castaño caía en capas sobre mi espalda cubriéndola por completo. Su mano había encontrado el hueco perfecto en mi cintura y la otra movía en círculos la copa medía vacía.

-Lo próximo, -dije de tropezón – es que debes dejar que el tiempo haga su trabajo. Así como hay hombres que saben jugar, también existen mujeres con un as bajo la manga y que no toleran estar solas. Eso de presentarte amigas, familiares o  compañeros del trabajo es un cuento muy viejo.  El tiempo es un recurso infalible.

Tomó un sorbo de vino, muy despacito. Esos segundos en silencio estaban aniquilándome. Colocó la copa en el piso, me tomó de la cintura y me sentó a su lado, se puso de pie y con un movimiento ágil, se quitó la camisa.

-Por segunda vez, tienes razón preciosa. –sonrió-

-Eres tremendo –reí a carcajadas-

Volvió a llenar mi copa y la suya. Se acomodó a mi lado.

-Quiero seguir escuchándote.

-Pues, lo próximo es cuidar tu bolsillo. No tienes que estar desembolsando miles cada vez que te cuenta acerca de una supuesta situación familiar. Eres su novio no su patrocinador.

-Hmm, en eso discrepo un poco. Lo hago de manera altruista, de verdad no me importa ayudar a su familia o ayudar a que ella tenga un mejor status. No le daré el dinero en efectivo pero me preocuparé de que no le haga falta nada. Así como ven a la mujer así ven a su pareja, mejor cuido mi imagen.

-Bueno. –dije indignada-

-Bueno no, cumple.

No me quedó más remedio que cumplir y con eso mi suéter se fue al piso. Volví a sentarme pero dudé si hacerlo en el sofá o volver a mi sitio inicial. ¿Ustedes qué creen?

-No había visto ese lunar. Es precioso –dijo acercándose para darle un beso-.

-Sigue buscando, hay mejores. –reté-.

Retiró mi copa y, junto a la suya, la colocó en el piso. Comenzó a recorrerme la espalda con los nudillos y a respirar de manera acelerada.  Hice ademán de sentarme en el sofá y él, audaz, me agarró por la cintura y me sentó de nuevo en sus piernas, apretándome contra su pelvis.

Empecé a acariciarle la pierna, sentía cómo crecía su miembro contra mis nalgas y la sensación de placer no pudo ser más evidente. Hizo que me girara, que estuviera frente a él para descifrarme y quebrarme en mil pedazos. Apretó mis manos con una de las suyas y con la otra empezó a recorrerme el pecho, sus dientes buscaban una presa fácil hasta que se toparon con mis tirantes que descendieron casi al roce.

Cerré mis ojos por un instante y al abrirlos estábamos los dos cual Adán y Eva en el huerto del Edén. Me incliné hacia atrás para intentar detener toda esta locura pero no había escapatoria. Me acercó hacia él hasta que percibió las sensibles puntas de mis senos tocando su pecho y se ruborizó por completo.

Los minutos se hicieron horas y todo lo que puedo contar es que parecíamos dos insaciables. No nos reconocíamos el uno al otro, ni siquiera podíamos pronunciar una sola palabra.

Era como si estuviéramos nadando en otra dimensión, en un universo paralelo. No sabía cuándo detenerme, pero sabía que cuando lo vi con la mirada perdida contando esa historia triste, no pude contener el morbo en mi interior. Quería cogerme al hombre de la mujer que intentó pisotearlo y que juraba que solo le pertenecía a ella. Era un extraño sentimiento de demostrarle a esa, que no conocía, que ese hombre y cualquier otro, puede estar bajo la falda de la mujer que así se lo proponga. El necesitaba mucho, y yo también.

Después de unos segundos, el torrente surgió entre mis muslos, al mismo tiempo que en los suyos. Mi espalda se arqueó y el gemido intenso lleno de placer, reverberó en toda la estancia.

-Estoy curado. –suspiró besándome los labios. –Gracias por el tratamiento.

-¿Quién te dijo que lo has terminado? –dije mientras caminaba hacia la nevera en busca de una jarra llena de agua.

-¿Me acompañas? –Le pregunté cuando atravesaba el pasillo en dirección a mi habitación.

-Jamás me negaría – expresó con una sonrisa llena de lujuria, mientras la puerta se cerraba a nuestras espaldas.

dorso-de-mujer-y-manzana

Publicado en Uncategorized | 3 comentarios

Ay… el amor VI

En una de las tantas entrevistas que le hicieran al fallecido escritor colombiano Gabriel García Márquez (Gabo), explicaba lo fácil que era recrear sus novelas en su cabeza, darle vueltas y vueltas, formarlas, darles color, vida y forma. Sin embargo, a la hora de sentarse a escribirlas era como si se hubiese quedado en blanco totalmente, no sabía cómo empezar y menos cómo terminarla. Tardaba años, incluso, para sentirse listo y publicarlas. Me sentí identificada y honestamente consolada porque he tardado más de lo que pretendía con este relato. A decir verdad, hace rato tengo el final rebotando en mi cabeza, lo complejo está a la hora de intentar asentar todo eso y escribirlo para ustedes.

Gracias por el tiempo, por la dedicación, por los comentarios y por la fidelidad. Seguimos…

*  *  *

La lluvia había cesado, solo se escuchaba el chasquido de uno que otro neumático, atropellando los pocos charcos formados por el torrente de agua que había caído unos minutos atrás. La luz de mi lámpara parpadeaba, era aviso prominente de que la energía eléctrica iba a hacerme una jugarreta.

Miraba a aquel hombre desgarbado y con expresión perdida. Sus ojos de un marrón intenso, dejaban entrever la sombra de una lágrima que osaba con asomarse cada vez que el tema estaba en su mejor momento y que gracias a mi suspicacia nunca pudo materializarse. Lo miraba con ternura, con nostalgia y deseo.

-La vida en su conjunto es muy simple –dije, rompiendo el absurdo silencio que quería imponerse-, nosotros somos quienes insistimos en complicarla, acomplejándonos con un montón de disparates emocionales sin sentido. ¿Por qué tanto drama con el amor carajo? El amor está para ser disfrutado, para vivirlo con intensidad, para hacerlo nuestro y apropiarnos de cada experiencia. –Me puse de pies frente a él y me agaché para mirarlo de frente- El amor en su significado más sublime es el centro de todo cuanto hacemos y que nos provoca felicidad.

Caminé hacía el ventanal para abrirlo por completo, entraba una brisa exquisita, deliciosa y muy suave. Refrescó mi acalorada sala en unos segundos, me dirigí hacia el sofá y sin preguntar o pedir permiso, me acomodé en sus piernas. Su sonrisa me bastó para indicarme que aceptaba el atrevimiento sin más, con cuidadoterminé de desatar su corbata y con mis dedos traviesos fui desabotonando los primeros cuatro botones de su camisa.

-¿Qué intentas hacer? –Me preguntó desorientado y visiblemente ruborizado.

-Estoy preparándote para tus clases, hablaremos del amor y sus condiciones.

-¿Y para eso tienes que sentarte encima de mí y empezar a quitar piezas de ropa?

-Hubiese preferido desnudarte y que estuviésemos tumbados en la alfombra, pero sé que no eres tan intenso. No por ahora.

-Lo único que te aclaro es que soy hombre y estos relajitos podrían acabar mal. Aunque la verdad, no podría mirarte con otros ojos; eres como una hermanita para mí.

-¡Salud!, por tu hermanita. –Dije enfática y burlonamente. Levanté la copa para sonarla con la de él, mi picardía estaba a flor de piel.

-Con tanto alcohol en la sangre me será imposible conducir a casa. Mejor empecemos, así es que… dime –susurró acariciándome la espalda- ¿Cuáles son esos tips que tanto debo saber?

-El primero y el más importante, es no hablarle muy de cerca a una mujer que está tomando contigo, podrías provocar la fiera que hay en ella y la cosa irse a mayores. -Estalló en risas.-

Me encanta esa sonrisa, esa carcajada que inunda mi espacio hace que quiera hacerlo reír siempre y por mucho, es tan noble y entregado. Me pierdo mirándole esos ojitos de terciopelo y ese perfil tan macho y varonil que tiene.

-Háblame ‘leona’, convénceme de lo mala que era esa mujer.

-Convencerte nada, cada quien sabe qué tomará de la persona con quien elige estar. Todo el mundo puede enseñarte algo, hasta puede liberarte de situaciones internas, lo que debes aprender es ¿cómo definir el perfil de cada mujer? Y a eso vamos.

El primer aspecto a tomar en cuenta y, entiendo es el más importante, habla sobre no subestimar a nadie.

-Sí, muy bien. Ese me lo sé, no tiendo a estar subestimando a las personas, cariño. No me sorprendes, continua.

Acariciándole el rostro y regalándole un beso tierno en la mejilla, me acerqué a su oído para susurrarle:

-Si me vuelves a interrumpir voy a someterte a la obediencia, mejor coopera.

-¿Pero qué dices, mujer?- sonreía completamente, sentí el estremecimiento en su cintura cuando escuchó aquellas palabras. Sé lo que causo en un hombre y eso, para ser honesta, es mi máximo poder.

-Cuando ves a una mujer que te interesa, que te llama la atención, lo primero que debes hacer es observarla bien. Identificar qué es lo que te gusta de ella específicamente. Detalla bien las cualidades físicas que te hicieron mirarla. El próximo paso es hacer que se entere de que existes; si lo logras en la próxima media hora de hacer contacto visual, tienes terreno ganado.

– Hmm, entiendo. ¿Y qué pasa si todo marcha bien y decidimos conversar?

-Es el momento ideal para dejarla disfrutar de sus minutos de gloria. Déjala sentirse única, inigualable y que ella es lo mejor que hay en el lugar. Permite que se pavonee como todo un pavo real, mostrando su mejor perfil, contándote sus mejores facetas, lo mejor de ella, lo impresionante que es en todo y lo espléndida que podría llegar a ser. Cédele el espacio para que se lleve el mundo por delante.

Mientras esto pasa, tú la estudias, la examinas bien y vas guardando en tu memoria detalles claves que te servirán en lo adelante. Escúchale con atención, que ahí está el principal problema de los hombres, no nos escuchan y es lo que más nos gusta. Guarda imágenes de su físico, del lugar, de lo que lleva y algún elemento que sea, prácticamente, insignificante. Un lunar, alguna cicatriz, color del pelo, da igual.

-Wao, qué trabajo. Pero… y si esta jeva al final no llena mis expectativas y yo pierdo to’ mi tiempo para nada, ¿qué hay de eso?

-Eso es simple -me reí-, obviamente te decantarás por una mujer con personalidad y estas si son fáciles de identificar, porque son fieles a su estilo y a lo que usa, tienen una marca personal, preferirán lo mismo siempre sin importar el escenario ni los protagonistas. Siguen una misma línea.

Sin embargo, una mujer con poca estima, sin personalidad alguna, sin ningún tipo de límites, con un norte pobre y con fantasmas ennegreciendo su cabeza, vivirá para espejear a todo aquel que la rodee. Entonces, lo que viste, habla, escucha, hace y hasta los objetivos trazados; discrepan entre sí y no se parecen a ella.

-Un punto a tu favor, tienes razón.

-Ah, ¿tengo razón? Deberías premiarme cada vez que la tenga. –Sonreí mientras me acomodaba en sus piernas. No sé por qué hacía esto, pero él había despertado un morbo ridículo en mi interior, hacía que mi entrepierna temblara con el vil pensamiento de lo que podría llegar a hacerme.

-¿Cómo quieres ser premiada traviesa? –Humedecía los labios cuando pronunciaba estas palabras, sentía como erguía la espalda para estar más cerca de mí; en otra oportunidad le podría aconsejar que se detuviera, pero esta no era esa oportunidad.

-Quiero menos ropa en esta sala. Por cada acierto mío una prenda tuya va al piso.

-¿Y viceversa?- Preguntó intrigante.

-Y viceversa – Respondí sin titubeos.

Continuará…

piernas

Publicado en Amor y otras pendejadas | Deja un comentario

Muere lentamente

Navegando en el ciberespacio me topé con esto que escribe Pablo Neruda y que me cae tan bien en estos momentos en el que mi alma no encuentra un respiro; ahogándose en su propio lamento y en la muralla que ella misma ha levantado.

Dice:

Muere lentamente

 

Y resalto… “·Quien evita una pasión, quien no arriesga lo cierto por lo incierto…”

¿Cuántas veces nos preguntamos qué hacer? ¿cuántas veces anhelamos algo nuevo y diferente pero cuando lo tenemos frente a nosotros, nos atemoriza y lo dejamos ir? ¿Por qué diablos?

La vida está tan llena de regalos y de momentos maravillosos que nos enseñan y entrenan para el porvenir. Valoro sobremanera a aquellos seres humanos que, sin miedo al qué dirán, a lo que vendrá, a la nubosidad de los hechos futuros, a la incertidumbre y al temor, aceptan el reto y lo saborean completamente. Morimos lentamente, en la medida en que no nos enfrentamos a nuestros miedos. De la misma manera en la que nos esforzamos por conseguir un objetivo y, sin razón aparente, se nos van las ganas de celebrar el triunfo de haberlo obtenido, de esa misma manera agoniza nuestro espíritu. No te esfuerces por llegar si aún no sabes el valor real de la recompensa que te espera al final del camino.

Ríe, exprésate, ama, siente, apasiónate y por encima de todo… INTÉNTALO.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Un desahogo transformado en texto

Qué vaina con la gente que insiste en que uno sufre por todo, o aquellos que viven para excusar y aplaudir todo cuanto haga el otro sin importar si está bien o mal, solo porque es amigo/a suyo.

Las cosas que le ocurren a uno son permitidas por uno mismo, tú eres quien acepta cómo puede perturbarte una decisión y cómo puede afectar en ti. Pasamos por un millón de lecciones, que nos dan duro, nos golpean, nos hace sentir desbaratados y sin fuerzas; eso no significa que las merezcamos o que el dolor que traen consigo sea eterno. No creo en cosas “malas”, creo en situaciones que te ponen a prueba y te preparan para lo mejor, te entrenan física, económica y emocionalmente. No creo en la soledad, usted está solo en la medida en que su forma de pensar está limitada a lo que otros digan o piensen de usted, soledad es no tener el coraje de creer en uno mismo y tener que estar, como un parásito, esperando que todo el mundo camine para usted poder decidirse a dar un paso.

Soy muy radical en ciertas decisiones, me he convertido -con el tiempo- en una guardiana absoluta de mi mundo y una defensora de las cosas reales y valiosas. He puesto como medida a mi gran amigo el tiempo, que no importa nada de lo que el otro haga este siempre me dará el veredicto final. Hay que serle fiel a los procesos y aunque pasen años, siempre es bueno aceptar la conclusión, sea o no sea la esperada. No es un tema de madurar o no, es una toma de decisiones, decida quién debe estar cerca de usted y si ha sido o no merecedor de su desprecio. Defínase, usted ES O NO ES. No soporto a la gente que insiste en hacerme creer que es neutral, que no tolera una cosa ni la otra, que prefiere venderse como el oído de la situación y no sirve ni para mediar y menos para conciliar.

Esa vaina de ser “TIBIO” me enferma, porque es una vil maña inventada por un irresponsable que le sabe mejor estar bien con los dos bandos de la vida para poder salir airoso, en caso de que la vida se complique y tenga que ELEGIR. Eso de no querer meterse muy al fondo en las disputas o encontronazos de los demás es un acto de cobardía, sea honesto con usted mismo, es ¿FRÍO o CALIENTE? Lo tibio el cuerpo lo vomita. Déjese de charlatanerías y no le haga perder el tiempo al otro con cuentos baratos de amistad y de amor. Nada que ver. Cuando usted es leal a una idea, a una persona o a un círculo, no importa lo que pase aún si tenga que machacarle la lengua a par de gente que también aprecia, usted seguirá siendo leal. Y esos, son los que causan las mejores huellas, esos que por encima de todo y todos siguen ahí, porque reconocen el valor y no se dejan llevar de lo que puedan conseguir a través de su estado tibio.

Aunque, estemos claros, todo el mundo se mueve por sus intereses y cada quien optará por defender la causa que más comodidad le regale, mientras más facilidades encuentres mucho mejor. Pero, ¿a costa de qué? A veces tenemos que ver más allá de lo que se nos presenta y antes de incluir en nuestras vidas cualquier aspecto, idea o persona debemos depurar. Deje de estar acumulando amigos basura, acciones sin ningún trasfondo y recuerdos borrosos que de nada servirán.

Insisto,  perdiendo a veces se gana mucho y hay valores que estamos perdiendo, ya nadie se esmera en respetar, conciliar, valorar y mucho menos perdonar. No hay amigos, pareja y menos familia con la que podamos contar, porque en el momento menos pensado estos, que juramos que son de nosotros, son los primeros que nos venden al primer postor, ¡coño!, ¿en serio? Duele, me duele porque soy una persona que pese a todo los defectos con los que cargo encima -y de los que me siento hasta orgullosa porque perfecto solo Dios-, reconozco lo importante de cultivar lo mejor.

Sea digno, respétese a usted mismo primero antes de exigir respeto. Deje de ser tan mediocre en cada espacio en el que va y deje de llamar a su frustración “hermetismo condicionado” porque de ese cuento, solo vive el que tiene pobreza emocional.

Espero que cuando el “boomerang de la vida” tome su viaje de retorno, el destino me regale primera fila para ver cada una de sus acciones hacerse realidad. Lo que va viene, ya he visto a par de gente obtener lo que merecen por ser tan vacíos y mezquinos, no les deseo mal porque no podría maldecirme de esa manera, deseo que le pase justamente lo que merecen.

No, querido/a lector, no es dolor; jamás malinterpreten un escrito. Cuando un escritor es honesto especifica el sentimiento que lo hace teclear, para que todo el que lo sigue o lo llegue a leer asuma su postura y lo acompañe en su delirio. No es dolor, es desahogo; un cálido e intenso desahogo 🙂

vela-apagada

 

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

AY… EL AMOR V

¡Hola!

-Es díficil concentrarse con el día a día que llena a uno de todos los sentimientos negativos. En donde el cansancio, la fatiga y el estrés son los principales reyes en tu cuerpo y no te dejan ser libre ni expresarte como quisieras. Agradezco la espera, pero sobretodo, agradezco la insistencia de aquellos que siguen esta mini serie y que la han importantizado, preguntándome cuándo dejaré ver el próximo número. Por ustedes, doy la milla extra en este día que parece nunca acabarse. ¡Que la disfruten!  🙂

 

                                                                                                           ***

La lluvia inició casi con nuestra conversación, no me había dado cuenta del torrencial que caía en las afueras, llovía de manera incesante y continua. El tiempo parecía medirse en cada gota, en cada golpe del viento que sacudía las hojas y salpicaba la tierra.

Él había desatado su corbata, descansaba sus piernas en mi sofá, bebía grandes sorbos de vino y saboreaba con sus ojos cerrados cada trago; se veía perturbado y agotado emocionalmente.

-Ella me llamó -dijo por fin- para decirme que había terminado con su novio y que le gustaría conversar conmigo porque se sentía muy sola, lo que ella no sabía es que también había terminado con mi pareja y estaba en las mismas.

Imagínate, dos solteros con una historia pendiente, todo lo demás es fácil de adivinar. Fui a su casa a llevarle unas películas, nos sentamos en su sala y empezamos a conversar. Una cosa llevó a la otra y ocurrió, me regaló el primer beso, el primero de muchos; de cientos. Si te soy honesto, es la segunda persona que mejor me ha besado. Eso labios, malditos labios adictivos. Los míos rozaban con avidez los suyos, me regaló un beso tierno que casto se acercaba a mis labios reconociendo su aliento, probando de a poco el rico sabor de su respiración.

Cada uno estaba explorando al otro, retándonos con nuestras lenguas, nos olvidamos de dónde estábamos, tomamos nuestro tiempo para recorrer cada milímetro de nuestras bocas, mis manos se perdían en su nuca y la suya en mi entrepierna, fue fascinante.

-Dime más… -La piel se me erizaba con cada palabra, sentía que era yo la que estaba en contacto con todo eso, era fascinante escucharlo hablar de esa manera. Se expresaba con los ojos entrecerrados, respirando profundo, como si recordara cada escena. Sentía que podía estar ahí y el solo hecho de escucharlo me llenaba de un morbo enriquecedor.

-Era todo lo que quería en una mujer. Los días pasaron y nos hicimos novios al tiempo, parecía ser una mujer llena de valores, emprendedora, trabajadora, con formación de hogar, muy decidida, tenía unas ganas de afrontarlo todo que me contagiaban.

Era una mujer con sus objetivos bastante claros y una soñadora empedernida. Me hablaba del amor y de sus experiencias pasadas, me encantó el hecho de que -según ella- no se involucraba con nadie del cual no sintiera algo especial  y todo eso me enamoró.

Tuvimos vivencias inigualables, viajamos a muchos países y en cada uno dejamos una exquisita huella. La deseaba en todo momento, en todo lugar, cerré  mi círculo de amigos y me límite a estar con ella, a complacerla; porque complaciéndola me complacía a mí mismo y eso me llenaba.

-Y… ¿qué tal el sexo con ella? Ejem… perdón, hacer el amor. –pregunté con una sonrisa maliciosa, dejando entrever lo interesada que estaba por esa parte de la historia, moría por escuchar detalles libidinosos que alimentaran los escenarios recreados en mi cabeza.

– A ti nada se te escapa. -dijo entre risas- Ya que estamos en conversación y dejando claro que un caballero no tiene memoria, podría confesarte que… eso me flechó por completo. Esa desgraciada parecía conocer a la perfección mi anatomía, sabía dónde acariciarme, conocía los escondites de mi cuerpo y dónde podía estallar de placer. Podía expresarme sexualmente con ella como con ninguna otra, teníamos mucha química en la cama, era como una sensación de plenitud que no podría comparar con nada.

-Dios mío, pero por lo que me dices estabas en el Edén, hermano mío. ¿Qué tan grave pudo pasar para que todo esto comenzara a apagarse?

-Su actitud no me ayudaba, creo que la idealicé demasiado. La puse demasiado alto y ella no llenaba tanto esos estándares, yo me sentía muy apegado a ella, tenía planes de hacerla parte de mi vida futura, de hacer una vida en conjunto, de verdad quería a esta mujer para mí, para una familia.

Empecé a notar que toda esa gracia y esa personalidad impecable que presentaba a los demás, formaba parte de su máscara. Una máscara que la hacía ver interesante pero que ocultaba gran cantidad de situaciones que solo el tiempo pudo desenmascarar. Le gustaba que los demás la vieran en lugares elegantes y refinados, publicar todo cuanto hacía, había una necesidad de hacerse sentir y de que el otro viera que su vida era perfecta.

-Y todo eso definitivamente no es muy TÚ, señor antisocial. –le dije un poco seria, cosa que no distaba mucho de la realidad.

-Antisocial no, reservado.-aclaró como si hiciese gran diferencia- No me gusta que todo el mundo esté enterándose de mis cosas, publico lo que me interesa que el otro sepa, manejo la información a mi gusto.

-¿Quieres que abra otra botella? Tengo dos más de estas que no me importaría descorchar hoy –le dije esbozando una sonrisa, él sabe que la intención es más para mí que para él.

-Necesito que me ayudes a esclarecer muchas cosas, esa mujer no puede volverme tan loco, estoy ansioso y no sé qué hacer en este punto. Tu opinión puede ser importante. Y sí, abre otra cariño.

-Hmmm, puede ser importante, ya veo. – ¿cariño? Él no debería hablarme en esos términos en una noche lluviosa como esta y más con todo este alcohol corriendo por mi sangre… ¡qué difícil!

-Pondré una botella más en la hielera; para entenderte no puedo estar sobria, definitivamente.

Me levanté del sofá con destreza, esquivando el manotazo que iba hacia mi pierna por aquel comentario sarcástico y poco atinado. A decir verdad, el vino ayuda a escuchar mejor y a emitir juicios más profundos, eso o lo estoy usando como excusa para poder abrir esa botella; no, no soy alcohólica, pueden pasar meses con mi vinera llena de opciones tentadoras, a menos que aparezca un momento idóneo, no descorcho tan fácilmente.

-En fin…supongo que todo esto te llevó a ser menos intenso con ella, quizás también notó un cambio en ti y por eso vino todo este caos en la relación.

-No, porque lo peor de todo es que conociendo todos esos detalles que me hacían entender que no era la indicada, insistí en que podía cambiar y albergué una esperanza de que las cosas iban a volver a ser lo que eran antes, es que no entiendes, es más fuerte que yo. Ahora mismo muero por escribirle y saber de ella, la necesito.

Es como cuando tú sabes que esa comida te va a caer mal, pero no te importa nada, te la comes como el mejor de los manjares y la saboreas, la gozas; te deleitas en cada bocado, hasta que, como si no lo supieras, te indigestas. Ahí estás, to’ jodío por estar de pendejo.

-Si al final no es la persona con la cual te miras en muchos años, ¿qué haces tras ella? ¿Quieres demostrarte a ti mismo que puedes con esto?

– No lo sé, ahora me acaba de escribir que soy el hombre que ella verdaderamente ama,  aunque los hechos demuestren lo contrario.

-¿¡Y estás creyendo todo eso!?- pregunté un poco exaltada- No puede decirte que te ama cuando no está haciendo absolutamente nada para alimentar ese amor, ¿de qué te sirve tener a quien dice amarte cuando no puede demostrártelo? Debe haber una coherencia absoluta en el decir y el hacer.

-Tiene su novio, cariño, a partir de ahí no puedo creer nada de lo que diga. Seguro se debe sentir mal por todo lo que pasó y lo mal que lo hemos llevado, siento que me enamoré de otra persona ¿sabes? Siento que estoy profundamente enamorado de una idea, y es precisamente lo que me duele y por lo que me siento decaído.

-En ese caso debes poner tu corazón en cuarentena y empezar a desintoxicarte, porque no es justo que estés dando sin recibir nada a cambio; y aunque el amor es paciente y bondadoso no permite egoísmos ni rencores. Se regocija en la verdad, si ella aún siente algo por ti, no debe abrir procesos nuevos porque te está y se está haciendo daño. No es saludable empezar a escribirte a espaldas de su novio; la infidelidad no ayuda a una relación de pareja. Ciertamente la carne es débil, por eso no podemos ponernos en la boca del lobo. Tú decides, si  prefieres que después de haber sido novio ahora seas amante y tengas que verla a escondidas, que te regale los besos que le sobran y que te repita las mismas frases trilladas que le dice al noviecito.

-No creo que pueda aguantar eso… si no me ama ¿por qué me lo dice? ¿Por qué insiste en repetírmelo y en hacerme ver que le importo? ¿Por qué su voz se quiebra cada vez que escucha la mía y lo primero que puede atinar a decirme es lo mucho que me extraña y lo que le hago falta?

Su mirada desamparada me hacía sentir un mundo por este hombre, que sin quererlo cayó en las redes de una mujer hábil y astuta. Si pudiésemos mirar hacia delante y ver las vueltas que puede dar el mundo, nos diéramos cuenta de que cada acción trae una senda reacción.

Sentía compasión por él, quería que entendiera que las mujeres también tienen su librito y que en esto del amor nadie llega veterano. Es difícil entregarle el manual completo de “cómo funcionan las mujeres” a un hombre, para que desenmascare las acciones de la suya, pero ajá ¿lo dejo morir? No… él tiene que saber par de lecciones.

-Querido… -expresé tomando actitud de catedrática y colocando la copa en el piso, junto a la botella.

-Toma nota.

Imagen

Publicado en Uncategorized | 6 comentarios